And I’m feeling good


¡Se cierra el primer capítulo! Primer cuatrimestre superado y con notas muy, muy agradecidas.
¿Quién me iba a decir a mí que iba a acabar estudiando Traducción e Interpretación hace dos años? ¿Quién me iba a decir a mí que iba a ser por inglés y alemán y que, a pesar de haber empezado alemán este año, de momento, es mi nota más alta?
Está siendo un curso maravilloso. Llenos de cosas nuevas, todas muy buenas. Estoy conociendo gente increíble, estoy conociéndome más a mí misma y estoy disfrutando, y mucho, haciendo algo que realmente me encanta y estoy viendo que todo esfuerzo merece la pena.
A pesar de todo, este primer contacto no es nada, apenas hemos hecho algo propio de traductores (como traducir, llamadme loca), pero poco a poco.
Lo que viene con fuerza ese cuatrimestre es ortotipografía, ¡qué ganas!
A ver si se me da igual o incluso mejor, ¡que ya era hora de sentirme tan bien en estos lares del estudio!

Un pequeño secreto de la felicidad


Cuando le preguntaban qué cree que le haría feliz cuando fuera mayor, respondía que le gustaría poder saber cuál es el secreto de la felicidad, descubrirlo por sus propios medios.

Cuando llegó a esa edad en la que se supone que ya eres mayor, recordó que todas las personas que le habían hecho esa pregunta, eran mayores, se supone que ellos ya debían ser mayores desde hace algún tiempo. ¿Qué les hace feliz a ellos de mayores? ¿Qué les gustaría? Tal vez, algunos de ellos respondieran que les gustaría ser médicos, profesores, astronautas, caballeros de la mesa redonda, cualquier cosa que se les ocurriera en el momento de hacerles la pregunta. Pero ninguno de ellos era del todo feliz, porque la mayoría no conseguían lo que se habían propuesto tiempo atrás, o les faltaba algo, no les encajaba todo. Sin embargo, el protagonista sí se sentía feliz, porque había descubierto que cada persona tiene un concepto distinto de felicidad y no seguía nunca los consejos que la gente le daba del tipo: “Debes creer en algo para poder ser feliz”, “debes centrarte en tu carrera para ser feliz”, “debes encontrar a alguien que te quiera, que sea esa persona la que te haga feliz”; esas cosas no bastaban para su felicidad. Simplemente se centraba en los pequeños detalles del día a día y los disfrutaba.

Al principio, cuando llegaba la noche y se iba a dormir, se ponía a pensar en las cosas malas que habían pasado en el día, las recordaba y pensaba por qué habían pasado, qué podía hacer para evitarlas. Pero llegó un momento en el que se dio cuenta de que las cosas malas no están para evitarlas en un futuro, están par ser lecciones de la vida de las que debemos aprender y con el tiempo recordarlas y ser capaces de sonreír.

Su felicidad no se basaba en recordar sólo las cosas malas, se basaba en, después de recordar éstas y ser capaz de reírse de sus errores o desgracias, recordar cada uno de los detalles que le habían hecho feliz ese día. La clave era, que no había ningún mal recuerdo, porque los había convertido en lecciones.

De esta forma, aún habiendo tenido un día de mierda, siempre era capaz de dormirse con una sonrisa en los labios.

Noches


Anoche me di cuenta de lo que pasaba. Conseguí ver qué es lo que realmente sucede contigo. Has entrado en mi vida por sorpresa y sin esperar demasiado, has ocupado la mayor parte de mi corazón y mis pensamientos, por no decir completamente. Desde hace un tiempo pensaba que para mí se habían acabado las historias bonitas, que nunca más iba a volver a enamorar o a sentirme así al lado de alguien. Pensaba que no iba a volver a tener ganas de estar al lado de alguien, de compartir todo con alguien. Que viviría yo sola mi vida y que jamás me importaría estar sola. Pero aquí estoy, pensando en ti día y noche, deseando que vuelvas para abrazarte y sentirte cerca de mí. Porque realmente lo necesito. Te necesito. Este tiempo atrás no ha sido demasiado bueno para mí, para ti sé que tampoco, pero supongo que mal de muchos consuelo de tontos, y si consuelo es lo que necesitamos, será lo que tendremos. Quiero que confíes en mí, como yo lo hago, que seas la persona que me complemente de ahora en adelante.

Es evidente que tengo miedo. Miedo a tomar malas decisiones, a equivocarme como he hecho tantas otras veces, a apostarlo todo y que no me den ni las gracias, o simplemente joderlo todo, perder la ilusión y las ganas de seguir. Tengo miedo de repetir mis errores una y otra vez con personas que para nada se lo merecen. Pero supongo que en esto, o te la juegas, o te quedas con las ganas.

No estoy hecha para esperar


Al principio todo parecía extraño, demasiado. Insistías mucho y me parecía todo demasiado. Pero he visto, en poco tiempo, que no es así, que mi opinión de ti ha cambiado y mucho,. Que ahora me dicen tu nombre y me tiemblan las rodillas, me pongo roja y me sale una sonrisa estúpida e inocente.

Antes, te habría dejado ir, pero ahora no me lo voy a pensar, voy a jugármela.

He tenido miedo a fracasar durante demasiado tiempo, estoy harta de esperar por los demás, para que la gente no opine, porque antes me preocupaba lo que dijeran los demás, pero ahora sé que cuento con el apoyo de las personas realmente importantes para mí y voy a ir a por lo que quiero.

Y lo que quiero es eso que me ha seguido durante estos días, que se ha preocupado, que ha llamado tantísimo mi atención, no todo lo contrario, como otras personas por las que quería esperar. Esperar ¿para qué? me pregunto ahora. Simplemente nos conocimos en el momento adecuado. Y no voy a estar toda la vida esperando a que reacciones, me he cansado de esperar. Estoy harta de esperar. Este parece ser el momento oportuno. Lo he intentado por activa y por pasiva, pero alguien ha ganado el terreno que reservaba para ti y créeme  que no se lo voy a negar. Quiero dejarme llevar. Volver a sentirme viva. Volver a sentir que algo merece la pena. Quiero luchar por mi felicidad. Por mí. Por ti. Por un posible nosotros. Por un posible “para siempre”. Y barajando todas las posibilidades, soy consciente de que también puede no salir bien, pero el que no arriesga no gana, y soy experta en arriesgarme y perder, así es que, aunque sólo sea por estadística, en algún momento me tocará ganar.

Espero que ésta vez, me toque a mí vencer.

Time


Hablar del tiempo es algo muy relativo. Tu percepición de él depende del día, la hora, el color de las hojas de los árboles, incluso depende de tu posición en el planeta.

Porque hay veces que nos parece que el tiempo se estanca en el mismo punto, durante algo que consideramos demasiado pesado para soportar sobre nuestros hombros… que a veces son sólidos, pero tan solo hace falta una palabra, una mirada, in gesto cualquiera de esa persona para incrementar nuestra carga y hacer que todo el peso caiga de lleno sobre nuestros hombros, haciéndonoslo todo mucho más pesado y complicado. Y todo porque el tiempo se había parado un momento.

Otras veces simplemente se para. No te deja avanzar, es como si estuviera continuamente recordándote algo que suele ser siempre malo, algo que has hecho, se alía con tu conciencia y te martiriza hasta más no poder.. Y eso te hace sentir abrumado y a veces muy perdido.

Pero entonces llega ese algo que te hace despertar del letargo provocado por la rutina tal vez. Piensas en ello. Sin querer. Sin querer evitarlo. Te evades, no puedes hacer otra cosa que no sea pensar en ello, ya sea una persona, un sueño, cualquier cosa es suficiente para despertarnos y hacer que el tiempo continúe, nos hace avanzar. Estas veces, comienzas a relacionar ciertos conceptos y cuando quieres darte cuenta, has llegado a un punto, que ya no sabes qué fue lo que te hizo salir de la monotonía, pero te gusta esa sensación. Te da la posibilidad de ser libre, por lo menos en tu mente y durante algún tiempo. Porque cuando reflexionas por qué habías llegado hasta ahí, recuerdas ese pequeño letargo y sin querer vuelves a él…

Otras veces, para mí as mejores en cierto sentido, el tiempo juega contigo, primero pasa rápido, luego despacio, luego rápido, y así continuamente. Es bueno porque aprendes a valorar esos momentos que el tiempo te da un poco de paz para disfrutar lo que sea que estés haciendo, aunque lo malo es cuando pasa rápido.. a veces tanto que luego no eres capaz de acordarte de lo que ha transcurrido y creo que es una de las peores sensaciones del mundo. Porque sabes que lo has vivido, pero no logras captar toda la esencia del momento… ¿Y si ha pasado algo muy importante mientras que has estado ausente, algo que no deberías olvidar jamás…?

Ese problema no lo tengo con el momento más bonito de mi vida.. lo recuerdo como si fuera ayer… una roca, un lago, él, yo, dos labios deseándose. Él que se acerca, yo que le esquivo, giro la cabeza y me encuentro su rostro tan cerca del mío que sentía su respiración. El tiempo se paró. Reaccioné. No quería perder esa oportunidad.

Gracias a que el tiempo se paró en mi cabeza tuve un momento de reflexión, aunque fue más un impulso que algo meditado.

Y gracias a ese impulso, llevo ya tres meses besandole casi a diario, sintiendo que no solo forma parte de mi vida, sino que es MI vida y que eso no va a cambiar en mucho tiempo, porque mucho es el tiempo que he esperado, y seguiré sintiendo esto todos los días otro “mucho” más.

Felices tres meses cosa guapa ^.^

I found a boy, Adele


Pensé que te dije que él estaría pronto en casa, no pudiste ayudarme, eres demasiado bueno para ser verdad.

Me quedo corta cada vez que, cada vez que él no está aquí.

Tú y tu encanto os arrastráis cada vez más cerca, cerca de aquí.

Como una tonta por el fuego, caí con mi orgullo y con todo, como una bomba antes de explotar, guiada por tu llamada.

Eres el más sabio disfrazado de codicia y yo sólo soy la chica que se mantiene en sus rodillas..

Pero encontré un chico al que amo más de lo que antes te amé a ti, así es que quédate al lado del río que lloraré y derrúmbate.

Mira cómo me quieres ahora que ya no te necesito.

Así es que pensaste que me derrumbaría al primer “te quiero” acercándote por la espalda para susurrarme “dejarás a tu hombre?. Juraste que esta vez te quedarías conmigo, pero yo no me quedaré a tu lado.

Pero encontré un chico al que amo más de lo que antes te amé a ti, así es que quédate al lado del río que lloraré y derrúmbate.

Mira cómo me quieres ahora que ya no te necesito.

No soy tuya para que me tomes, debes estar equivocado.

Nunca pude mirar en tus ojos y conformarme ocn lo bueno e ignorar lo malo.

Encontré a un chico que me ama más de lo que tu nunca me amaste. Así es que quédate al lado del río que llorarás y derrúmbate.

Mira como me quieres ahora que ya no te necesito.

Here I am


El hecho de que ahora mismo quiera expresarme y no me salgan las palabras es aglo que no sé cómo explicar. O sí.

Necesito explicar cómo me siento, pero tengo la sensación de que por muchas veces que mi corazón se haya sentido así, nunca antes fue con tanta fuerza como ahora y no me siento capaz de expresarlo por miedo a que las palabras se queden cortas.

Es una sensación tan agradable. Es como si tuviera la suficiente confianza en mí misma como para salir y gritarle al mundo: “¡aquí estoy!”, porque me siento segura. Segura de lo que siento, de cómo me siento y de qué es lo que quiero de verdad.

Siento que mi corazón vuelve a estar preparado para amar, siento cómo me lo dice día a día cuando, a pesar de los problemas, no dejo de pensar en ti y estoy segura de que quiero tenerte para siempre.

Not only a few words


Sólo espero que todo salga bien, ¿no importa quién sufra? ¿A quién le duela? ¿Siemrpe y cuando las cosas le vayan bien? En esta ocasión parece que sí, que a mí no me importa sufrir, no me importa el dolor, siempre y cuando las cosas le vayan bien.

Y sé que no debería ser así, que debería luchar por mi pripia felicidad e incluso puede que anteponerla a la de los demás, pero no soy capaz de hacerlo, mi naturaleza no me lo permitiría. Para mí primero están los demás y sobretodo él. No soporto verle sufrir sabiendo que yo no puedo hacer nada, que no está en mis manos su felicidad sino que esta en otras, unas manos que tampoco son suyas y que parece ser que no están por la labor de hacerle feliz. Por lo menos no como yo estoy dispuesta a hacerlo. Porque si por mí fuera, yo le haría el hombre más feliz del mundo. Haría cualquier cosa por que él estuviera bien, bien a mi lado.

Quiero que él esté ahí cuando le necesite, aunque ya lo está y me encanta, pero sé que tiene otras cosas en la cabeza y yo quiero ser el centro de su mundo o por lo menos que piense en mí de otra manera, de la manera en que yo pienso en él. Porque pienso en él a todas horas, a cada cosa que hago, que pienso, que imagino, que sueño, él siempre está ahí y no puedo evitarlo. No quiero evitarlo.

Tan sólo me queda esperar. Esperarle. A quien deseo, a quien quiero, en definitiva, a él.